Page 444 - Limbo - Bernard Wolfe
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tomado vida de forma palpable. Ahora, gracias a
las maravillas de la tecnología, hemos conseguido
convertir el mundo exterior en una auténtica
apisonadora... una industria robotizada, una
cultura robotizada, una guerra robotizada... la
amenaza vibra desde todos lados. Las bombas H,
el polvo radiactivo, las espoletas de proximidad,
los proyectiles teledirigidos, etc. Todas las
calamidades regidas no por un pobre e inocente
hombrecillo insignificante, sino por el epítome de
la amenaza: EMSIAC, el cerebro mecánico que
ha «robado» al hombre su poder de decisión y
lo ha
«hecho» no dueño, sino esclavo de su destino.
Casi como si el mito no pudiera sostenerse ya más
tiempo, puesto que el hombre se iba convirtiendo
cada vez más en el dueño del mundo exterior y de
este modo iba librándose de los terrores de la
Naturaleza, tuvo que inventarse EMSIAC, para
que el hombre pudiera seguir sintiendo
compasión de sí mismo.
Rimbaud presintió todo esto; presintió un
montón de cosas. A la edad de diecinueve
años
—un muchacho retrasado: aún no había barrido
del mapa ninguna ciudad, ni siquiera una aldea—
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