Page 441 - Limbo - Bernard Wolfe
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sido alcanzado por un cazador. Uno dice que el
ave ha sido desalada o recortada, y lo que uno
quiere dar a entender es que algún agente exterior
sobre el cual ella no tenía ningún control y del que
ni siquiera era consciente la ha derribado de
pronto y ha enviado al infierno alguna de sus
partes vitales, dejándola lisiada... sin que ella
haya podido hacer mucho para defenderse. Eso es
la apisonadora. «Ello», el ladrón del libre albedrío
y el dispensador de destinos.
¿Qué es lo que hay tan terrible acerca de todo
ello? ¿No es realmente un alivio descargarse uno
de la responsabilidad y dejar las decisiones a
cualquier máquina?
Bueno, eso es retorcer desafortunadamente la
cuestión. La máquina no se limita a decidir
simplemente por su inventor... finalmente decide
contra él. Posee una malicia congénita contra su
amo y señor que terminará apareciendo más tarde
o más temprano. Por una buena razón.
Desde el principio, el hombre se ha visto
maldecido con una necesidad crónica de creer en
el mito de la apisonadora; lo necesita del mismo
modo que necesita el oxígeno. La peor plaga (1)
Siempre me sentiré orgulloso de pensar que, en
una cierta, pequeña y humilde medida, aunque
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