Page 445 - Limbo - Bernard Wolfe
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gritó: «¡No seáis una víctima!» Esto, en plena
cumbre de la Revolución Industrial. Pero qué
estúpido desgraciado era realmente. Su deseo iba
unido a otro: quería ser... ¡ingeniero! Intentaba
eludir la apisonadora (1), anhelaba convertirse en
un diseñador de apisonadoras. Naturalmente; él
mismo era el tipo de víctima perenne: ¿acaso no
fue perseguido por la gangrena y por la
espiroqueta de la sífilis?
Oh, la apisonadora debe ser eludida, no hay
duda al respecto. Pero no mejorando sus líneas. Y
no huyendo a Africa como hizo Rimbaud, para
trazar mapas de territorios no cartografiados (o a
los laboratorios de lobotomía, para trazar mapas
de senderos neurales no cartografiados). Los
mapas sólo servirán como guías para la
apisonadora, como testigos de lo que nuestros
ejércitos están haciendo en este preciso momento
en todo este ensangrentado continente de Africa
(como testigos de la lobotomía)...
¿Hay algún otro camino? Seguro. La idea se me
ocurrió hace apenas un par de horas,
inmediatamente después de que acabara de
recoser el cuero cabelludo de Caradeniño. Por
aquel entonces Helder había aserrado las
destrozadas esquirlas de hueso de los muñones
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