Page 485 - Limbo - Bernard Wolfe
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íntimo  suyo  a  lo  largo  de  varios  años,  puedo



            afirmarlo.  El  Hermano  Martine  sabía  que  en


            aquella  emergencia  desesperada  sus  camaradas


            estaban en el mayor de los peligros, y sabía, con


            todo su instintivo heroísmo, que podía convertir


            su  gesto  maestro  de  negación  en  un  acto  de


            definitivo  valor  y  autosacrificio.  Desafiando  a


            EMSIAC,  siguió  adelante  por  voluntad  propia,



            como  resultado  de  su  propia  decisión,  para


            presentar  batalla  a  los  bombarderos  enemigos.


            Aquello  significaba  la  muerte  para  él,  por


            supuesto, pero posiblemente quizá la vida para


            algunos de sus camaradas en tierra. Y la vida para


            incontables millones de otros que, tomando valor


            de él y espoleados por las inmortales palabras que


            había  dejado  atrás  en  su  cuaderno  de  notas,


            finalmente se enfrentarían a EMSIAC tal como lo



            había hecho él en un último estallido de gloria.


                  Esta hipótesis clarifica el más desconcertante


            aspecto de esos doce minutos que conmocionaron


            al mundo. ¿Qué significan los extraños golpes en



            la caja de comunicaciones de EMSIAC en el 17‐M?


            La conclusión inmediata de EMSIAC fue que el


            responsable era el piloto; estaba quebrantando la


            disciplina,  era  un  criminal,  y  por  lo  tanto


            cualquier  cosa  que  le  ocurriera  en  adelante  a



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