Page 487 - Limbo - Bernard Wolfe
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interior del 17‐M. ¡Fue el enemigo quien estaba
golpeando a EMSIAC! Pero EMSIAC, con su
mente policíaca unidireccional, furioso ante
aquella violación de la disciplina, únicamente
podía imaginar que el terrible «criminal» que
había dentro del avión lo estaba atacando.
Naturalmente, esa es una ironía que la sensitiva y
compleja mente del Hermano Martine hubiera
saboreado con plenitud.
Exactamente a las 3:39, podemos suponer, el
avión del Hermano Martine fue alcanzado
seriamente, y él herido de muerte... intentando
destruir a EMSIAC y salvar a sus camaradas y a
toda la humanidad. No lo olvidemos nunca: el
último acto del Hermano Martine fue una
afirmación de vida y de bondad humanas y un
gesto de supremo desprecio hacia EMSIAC y
todos los «Ellos». Fue una afirmación de la libre
voluntad, de la autodeterminación, de la decisión
y la firmeza contra todas las apisonadoras. El
Hermano Martine eludió para siempre la
apisonadora... en una décima de segundo le
arrancó la iniciativa a la máquina y la volvió a
colocar en el alma humana. Sólo con este acto,
formuló la sentencia de muerte de EMSIAC y de
todas las apisonadoras parecidas a él.
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