Page 138 - Enemigo Mío - Barry B. Longyear
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combate. Los acuerdos, en teoría, me daban derecho a viajar

        hasta el planeta, pero los burócratas dracones y sus.



               magos  del  papeleo  habían  elevado  el  retraso  a  la


        categoría de arte mucho antes de que el primer humano se

        adentrara en el espacio. Fueron precisas amenazas, sobornos,

        pasar días rellenando impresos. Me examinaron y vuelta a

        examinarme;  me  cacheaban  en  busca  de  contrabando,  me


        interrogaban con respecto al motivo de mi visita, tuve que

        contestar a más impresos, volver a rellenar los impresos que

        ya había contestado, más sobornos, espera, espera, espera…



               En la nave, pasé gran parte del tiempo en mi camarote,


        pero ya que los camareros dracones se negaban a servirme,

        fui  al  comedor  para  comer  y  cenar.  Me  sentaba  solo,  y

        escuchaba los comentarios sobre mí que hacían en las otras

        mesas. Había pensado que el camino más corto era simular

        que no entendía su idioma. Ya que se da por supuesto que


        los humanos no hablan drac.



               —¿Tenemos que comer en el mismo compartimiento que

        el asqueroso lrkmaan?



               —Míralo, tiene esa piel descolorida llena de manchas…

        y esas greñas nauseabundas arriba. ¡Aaj, qué olor!







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