Page 1162 - Anatema - Neal Stephenson
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Sobre nuestras cabezas pasó una sombra pesada, como si


          nos  estuviesen  bombardeando.  Pero,  no,  simplemente

          habíamos pasado por un arco de un muro grueso. Tres

          puertas  sucesivas  se  cerraron  y  se  atrancaron  a  nuestro


          paso.  El  vehículo  se  detuvo  en  una  plaza  de  losetas.

          Bajamos  en  un  patio  rodeado  de  edificios  antiguos  de

          cuatro  pisos:  piedra,  ladrillo  y  hierro  forjado,  todo  ello


          suavizado por cascadas de flores en troncos tan gruesos

          como  mi  cintura.  Una  fuente  en  el  centro  suministraba

          agua para esas flores y para retorcidos árboles frutales que


          crecían  en  macetas  y  daban  sombra  a  lo  que  en  caso

          contrario  habría  sido  un  lugar  muy  desagradable  para


          estar de pie.

            —Bienvenidos a la Caravansaray de Elkhazg —dijo una

          voz en orto culto. Nos volvimos para ver un anciano a la


          sombra de un árbol: un hombre que parecía fuera de lugar,

          en el sentido de que pertenecía a un grupo étnico que uno


          esperaba  encontrar  en  otra  parte  de  Arbre—.  Soy  el

          Dicatario. Me llamo Magnath Foral y estaré encantado de

          ser vuestro anfitrión.


            Después de las presentaciones, Magnath Foral nos hizo

          un  breve  resumen  de  la  historia  de  Elkhazg.  No  presté

          mucha  atención  porque  sólo  me  hacían  falta  algunos


          detalles  para  reconstruir  lo  que  de  fille  me  habían

          enseñado  sobre  ese  lugar.  Era  uno  de  los  cenobios

          cartasianos más antiguos, fundado  por fras y sures que


          habían presenciado en persona la Caída de Baz y conocido



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