Page 1166 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1166
y que parecían estar intentando meterse por debajo de mis
párpados e invadir mi cerebro.
Uno de los patios era un Decagón… por supuesto. Fra Jad
había dado con él. En él ya se haba resuelto el Teglón.
Quizá lo hubiese hecho un geómetra magistral del pasado
o quizás un disposín. Ninguno de nosotros había visto
antes, en persona, la solución completa, así que pasamos
un rato boquiabiertos. En los bordes había cestos con
losetas de Teglón adicionales, de distintos colores, que fra
Jad tocaba con el pie. Se me ocurrió pensar que nunca le
había visto dormir. Quizá los Milésimos hiciesen otra cosa.
Le dejamos con el Teglón. Magnath Foral nos llevó a los
demás al Viejo Claustro, que no había sufrido
remodelación alguna en cinco mil años. Es decir, carecía
de electricidad y agua corriente. Cada uno ocupó una
celda. La mía tenía una cama y muchas losetas. Cerré una
contraventana chirriante y absurdamente antigua para no
tener que ver y, por tanto, no tener que pensar en las
losetas. Luego me hinqué de rodillas y localicé la cama a
tientas.
—He pensado —dijo Arsibalt cuando los dos volvimos a
estar despiertos— que no creo que nosotros tengamos
nada así.
—¿Cuando dices «nosotros» te refieres a…?
—Al mundo cenobítico moderno posterior a la
Reconstitución.
1166

