Page 1161 - Anatema - Neal Stephenson
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Observando por encima del hombro vi que hacía un
cálculo.
Miré a Jesry y comprobé que, efectivamente, leía el
manual de un traje espacial. Exigía mucho cuidado. Pero
hacerlo era muy simple. Sur Vay estaba en la fila contigua,
examinando muchos de los mismos documentos, de vez
en cuando intercambiándolos con Jesry. Los demás
valleros dormían. Fra Jad estaba despierto y cantaba,
aunque me costaba distinguir su canto monótono del
ruido del motor. Volví a mirar por la ventanilla.
Cruzamos en ángulo una cordillera de montañas viejas y
desgastadas y dimos con una extensión marrón que
llegaba hasta el horizonte oriental: la hierba de las estepas,
seca por el sol del verano. La nave descendía. Un río
serpenteaba. Luego vi el cinturón industrial de una ciudad
de tamaño discreto. Aterrizamos en una base militar que
parecía no acabarse nunca, ya que había terreno de sobra
y era llano.
Un drumón militar con la parte posterior de lona vino a
recogernos. No teníamos ventanillas y no podíamos ver lo
que había delante, pero a través de la apertura posterior
observamos las calles de una ciudad antigua y no muy
próspera. Había más animales en la calle de lo que
estábamos acostumbrados a ver, más gente que acarreaba
cosas que en otras partes se hubiese transportado sobre
ruedas. De pronto, todo se volvió más denso y antiguo, de
ladrillos amarillos adornados con azulejos policromados.
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