Page 1413 - Anatema - Neal Stephenson
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El auto resultó un poco complicado, ya que yo tenía que
entregar a la prometida de Yul, pero mentes mejores que
las nuestras ya se habían ocupado de los detalles. Magíster
Sark unió a Cord y a Yul en matrimonio, y se defendió
bastante bien, considerando que hasta las tres de la
mañana había estado en diálogo con Arsibalt y unas
botellas de vino. Aprovechó la ocasión para soltar uno de
sus asombrosos y exasperantes sermones, repleto de
sabiduría, altavisiones y verdades humanas, unidas entre
sí por una visión cosmográfica que se había revelado
errónea cuatro mil años antes.
Cuando la parte de Sark terminó, Ala, acompañada de
Tulia, y yo, acompañado de Jesry, nos presentamos frente
a fra Paphlagon y, con el acompañamiento de una canción
jubilosa y el estruendo distante de ma Cartas
retorciéndose en su sarcófago de calcedonia, nos unimos
en connubio perelithiano.
Era tradicional que el fra o la sur que presidiese la
ceremonia dijese algo, así que llegamos a un punto del
auto en el que todos los avotos guardaron silencio y
miraron a fra Paphlagon. Lo que no dejaba de ser
incómodo, ya que no había forma de evitar el hecho de que
los oyentes iban a valorar sus palabras no por sí mismas,
sino como contrapeso a lo que había dicho magíster Sark.
Me pareció bien que Paphlagon no intentase salirse por la
tangente.
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