Page 1408 - Anatema - Neal Stephenson
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—Por tanto, ¿será el concento de Sante Orolo? —me
preguntó Quin.
Vacilé y aparté los remos, porque no quería darle en la
cabeza a Yul, que se metía en el agua para tirar del bote.
—Será el «algo» de Sante Orolo —le garanticé a Quin—.
Pero no nos acaba de gustar la palabra «concento».
Necesitamos una nueva palabra. ¡Eh, Barb! —Porque Barb
estaba a punto de saltar y cruzar a nado para ir a la orilla
en busca de comida. No me oyó, pero Yul, que ahora tenía
una enorme mano húmeda en nuestra borda, tocó el brazo
de Barb y me señaló. Barb se volvió.
—No me voy a ahogar —me garantizó, como si
tranquilizase a un niño quejica—. Mis ropas son de fibra
impermeable.
—Tampoco comerás. La comida es para después.
—¿Mucho después?
—Vas a tener que soportar dos autos —dije—. Uno a
mediodía. El segundo justo después. Luego, durante el
resto del día, comeremos.
—¿Qué hora es?
—Vamos a preguntárselo a Jesry.
En el punto más alto de la isla el reloj de Jesry iba
tomando forma. Era otro de esos proyectos a más largo
plazo que nuestras vidas… ¡pero al menos funcionaba! Las
ideas de Jesry sobre cómo construir «el de verdad» eran
tan avanzadas que yo no entendía ni la mitad. Pero había
insistido en que aquel día tendría algo funcionando. Él y
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