Page 628 - Anatema - Neal Stephenson
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o tenía sentido intentar convencer a Cord de que no me
N
acompañase. Tan pronto como terminó el picnic nos
subimos a su transbor y nos pusimos en marcha. Tuvimos
que retroceder treinta millas para dar con una carretera en
dirección al norte que no desapareciese tras las montañas.
En el primer pueblo agoté mi tarjeta de dinero comprando
combustible, comida y ropa caliente. Luego agoté la de fra
Jad.
Mientras cargábamos el transbor, llegó Ganelial Crade. A
su lado iba Sammann. Los dos sonreían, lo que era una
novedad en ambos casos. No tuvieron que decirnos que
irían con nosotros y no tuvimos que discutirlo. Se
atarearon en comprar lo mismo que nosotros acabábamos
de comprar. Crade tenía una lata de munición llena de
monedas, y Sammann llevaba en su cismex información
que hacía el efecto del dinero; tuve la impresión de que los
dos habían conseguido fondos de sus respectivas
comunidades. No me alegraba de volver a ver a Crade. Si
era cierto que obtenía el dinero para el viaje de la gente de
Samble, se me plateaban muchas preguntas sobre lo que
tramaba realmente.
Crade había vuelto a colocar el triciclo en la parte
posterior de su transbor, así que no le quedaba mucho
sitio; cargamos la mayor parte de los suministros
voluminosos en el transbor de Cord. No teníamos ni idea
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