Page 631 - Anatema - Neal Stephenson
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la expresión desolada de Tulia cuando nos habíamos
separado la tarde anterior. Y en parte se debía, estoy
seguro, a que pensaba que me estaba portando mal con
Ala.
—¿Hay algún mecanismo para enviar cartas? —le
pregunté a Cord en una pausa entre microconversaciones
con Rosk.
—Desde aquí costará, pero la respuesta es que sí —dijo.
Luego sonrió de oreja a oreja—. ¿Quieres escribirle a una
chica, Raz?
Considerando que nunca le había mencionado a Ala y
que le había planteado la pregunta de una forma tan sosa,
me impresionó y luego me irritó que lo hubiese deducido
con tan poco esfuerzo. Cord todavía se mofaba de la
expresión de mi cara cuando su cismex pió otra vez y tuve
unos minutos para recuperar la compostura.
—Háblame de ella —me exigió Cord tan pronto como
desconectó.
—Ala. La conoces. Es la que…
—Me acuerdo de Ala. ¡Me gusta!
—¿En serio? No me había dado cuenta.
—De eso y de otras muchas cosas —dijo Cord, tan
despreocupadamente y con una voz tan inocente que casi
se me pasó. Luego tuve que pasar un minuto silencioso y
digno.
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