Page 633 - Anatema - Neal Stephenson
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razones, la confusión de la que hablas acabará pasando
por sí sola.
Cosa que yo habría aceptado de no haber sido por un
problema: aquello era propio de la mentalidad que la
gente que creía lo del linaje que nos había contado Criscan
nos acusaba de tener a los edharianos. Así que el instinto
me indicó que no dijese nada.
Luego Cord cerró la trampa.
—Igualmente podrías volverte loco intentando resolver
todos esos detalles de tu relación con Ala, pero si le
escribes una carta, que es una idea estupenda, no debes
hablar de eso. Sáltatelo.
—¿Que me lo salte?
—Sí. Sólo dile lo que sientes.
—Me siento sacudido de un lado al otro. Así me siento.
¿Quieres que le cuente eso?
—No, no, no. Dile lo que sientes por ella.
Miré el cismex que descansaba en el asiento, entre
nosotros, en silencio por una vez.
—¿Estás segura de no haber recibido llamadas de Tulia?
Porque tengo la sensación de que vosotras tenéis una
retícula privada. Como…
—¿Como los Ati? —Lo que habría sido insultante de
haberlo dicho yo, pero a ella le pareció hilarante. Los dos
miramos la silueta de la cabeza de Sammann contra la
pantalla de su cismex—. Así es —dijo Cord—, ¡somos los
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