Page 856 - Anatema - Neal Stephenson
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—Bien, de eso va el Convox —le recordé—, de ser útil.
Orolo se encogió de hombros.
—Me temo que no conozco hechos suficientes de los
Geómetras para trabajar.
—Estoy seguro de que todos los hechos posibles estarán
disponibles en Tredegarh.
—Probablemente esté reuniendo precisamente el tipo
incorrecto de información —dijo.
—¡Vale, dime qué reunir! Fra Jad apreciaría la ayuda.
—Para mí, para fra Jad y para otros de similar
mentalidad, intentar cambiar el funcionamiento de esa
monstruosidad secular/cenobítica llamada Convox suena
excesivamente a política, cosa que se me da
extremadamente mal.
—¡Entonces déjame que intente ayudarte! —dije—.
Cuéntame lo que has estado haciendo. Iré al Convox y
buscaré la forma de usarlo.
La forma más benévola de describir la mirada que me
dedicó Orolo sería que fue de afecto pero de preocupación.
Esperó a que mi cerebro se pusiese a la altura de mi boca.
—Vale —dije—, quizá con algo de ayuda de los demás.
—Pensaba en la conversación que había mantenido con
Tulia antes de Eliger.
—No puedo aconsejarte qué hacer en el Convox —dijo al
fin—. Sin embargo, estaré encantado de explicarte lo que
he estado haciendo.
—Vale… me conformo con eso.
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