Page 936 - Anatema - Neal Stephenson
P. 936

de su postura y su voz me indicaron que le lloraba… pero


          sólo porque le conocía desde siempre. Iba a llorarle de una

          forma curiosa y oculta, durante mucho tiempo.

            Me aclaré la garganta.


            —¿Así le llaman ahora?

            —La verdad es que cada vez menos gente con el paso del

          tiempo. Justo después de ver el motus, la gente no paraba


          de decirlo. Sus acciones fueron tan claramente las de un

          sante que nadie tuvo que pensarlo. Más o menos hace un

          día        que         algunos             se        están          echando              atrás…


          reconsiderándolo.

            —¿Qué hay que reconsiderar?


            Se encogió de hombros y alzó las manos.

            —No  te  preocupes  por  eso.  Ya  sabes  cómo  va.  Nadie

          quiere  apresurarse…  nadie  quiere  que  le  llamen


          entusiasta. Probablemente los procianos, en sus Lucubs,

          estén tramando una nueva interpretación radical de lo que


          hizo  Orolo.  Olvídalo.  Se  sacrificó.  Le  honraremos

          extrayendo todo el conocimiento que podamos de la chica

          muerta. Y lo que intento decirte es que todos los núcleos


          de todos los átomos de su ser, de los perdigones de sus

          entrañas,  de  su  ropa,  son  neomateria…  así  que

          probablemente lo mismo valga para todo lo que hay en el


          icosaedro.

            —Así  que  los  electrones  que  orbitan  esos  núcleos  se

          comportan  de  la  correspondiente  forma  antinatural  —


          dije—. Por ejemplo, produciendo láseres de colores raros.



                                                                                                          936
   931   932   933   934   935   936   937   938   939   940   941