Page 939 - Anatema - Neal Stephenson
P. 939
—Temo hablar de ello.
—¿Por qué?
—Porque me temo que no lograré hacerle justicia.
Jesry no respondió y me pareció que me miraba con
suspicacia a través del plástico.
Por supuesto, mi verdadera razón para no hablar de ello
era que temía que condujese directamente a los
Conjuradores. Y suponía que nos vigilaban.
—En otro momento —dije—, cuando esté más
descansado. Podemos ir a dar un paseo, como cuando
manteníamos diálogos teoréticos en el viñedo de Orolo.
El viñedo de Orolo estaba en la pendiente que daba al
sur, por lo que no era visible desde ninguna de las
ventanas de la Guardiana Regulante. Por tanto, allí era
donde solíamos ir cuando tramábamos algo. Jesry
comprendió el mensaje y asintió.
—¿Cómo está Ala? —pregunté.
—Bien. No sé cuándo la verás, porque tras nuestro Voco
ella y yo iniciamos un connubio.
Las orejas se me incendiaron y una sierra me recorrió la
columna. O al menos, eso me pareció. Pero más tarde,
cuando lo comprobé en un espejo, no me vi diferente; sólo
tenía más cara de estúpido. Alguna zona superior, más
moderna, de mi cerebro (es decir, evolucionada hace
menos de cinco millones de años), consideró que estaría
bien mantener viva la conversación.
939

