Page 136 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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lo que fuera o quienes fuesen—. Antes de eso, el hombre
trató de extenderse hasta las estrellas, pero hubo de
regresar a la Tierra, rechazado en unas guerras para las que
no estaba preparado y que ni siquiera ahora podemos
concebir. Tal vez la derrota cambió el carácter de la raza
humana e hizo que se decidiera a quedarse para siempre
en la Tierra. O tal vez los Invasores le prometieron dejarlos
en paz si se conformaban con quedarse para siempre en su
propio planeta. Las razones no las sabemos. Lo que sí
sabemos con seguridad es que comenzó a desarrollarse una
cultura intensamente centralizada de la cual Diaspar no es
otra cosa sino su última expresión.
»Al principio —añadió Rorden, después de una leve
pausa— había un buen número de grandes ciudades, pero
finalmente Diaspar las absorbió a todas, pues parece ser
que existía cierta fuerza que empujaba a los hombres a
reunirse, como antes los empujó a buscar la ruta de las
estrellas. Muy pocos son los que lo reconocen, pero todos
tenemos miedo del mundo externo y una tendencia a
conformarnos con lo que conocemos y sabemos. Ese miedo,
posiblemente, es irracional, y también es posible que tenga
sus raíces en la historia; pero de lo que no cabe duda es de
que constituye una de las fuerzas más potentes, capaz de
controlar nuestras vidas.
—En ese caso, ¿por qué no siento yo de ese modo?
—¿Quieres decir que la idea de abandonar Diaspar,
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