Page 134 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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incapaz por más tiempo de contener su curiosidad.

                Rorden no respondió. En vez de ello, fue él quien pidió

         más información.


                —¿Por qué quería usted salir de Diaspar? —preguntó

         con tono tranquilo.

                Si  hubieran  sido  Jeserac,  o  su  padre,  quienes  le


         hubieran hecho esa pregunta, Alvin hubiese lanzado por

         respuesta  una  serie  de  medias  verdades  o  mentiras

         completas.  Pero  con  este  hombre,  al  que  acababa  de

         conocer hacía sólo unos minutos, no existían las barreras


         que siempre le separaron de aquellos otros a los que había

         conocido de toda la vida.

                —No estoy seguro —dijo hablando lentamente, pero

         sin vacilaciones—. Siempre sentí ganas de hacerlo. Ya sé


         que no hay nada fuera de Diaspar, pero de todos modos

         quiero salir y cerciorarme por mí mismo.

                Miró de reojo a Rorden como si esperara de éste unas


         palabras  de  ánimo,  pero  la  expresión  de  los  ojos  del

         Archivero Mayor estaba lejana, como perdida. Cuando por

         fin miró a Alvin, había una expresión en su rostro que el

         muchacho no logró entender por completo, pero en la que


         descubrió  una  cierta  nota  de  tristeza,  como  si  algo  le

         inquietara.

                Nadie  podía  suponer  que  Rorden  había  llegado  a  la

         más grave crisis de su vida. Durante miles de años había


         realizado  su  trabajo  y  deberes  como  intérprete  de  las




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