Page 180 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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sentadas junto a una mesa que lo observaron con atención
e intensidad. Cuando se levantaron para saludarle, Alvin
se dio cuenta de que una de ellas era una mujer majestuosa,
muy bella, cuyos cabellos rubios como el oro estaban
surcados por mechones grises. Supuso que esta mujer
debía ser Seranis. Al mirarla a los ojos, le parecía ver la
expresión de esa sabiduría y profunda experiencia que en
ocasiones parecía encontrar en Rorden, cuando se hallaba
a su lado, y más raramente en Jeserac.
El otro era un muchacho, poco mayor que él en
apariencia, y Alvin no necesitó una segunda mirada para
darse cuenta de que era el hijo de Seranis. Las facciones
limpias y serenas eran las mismas aun cuando sus ojos
expresaban sólo amistad y no esa sabiduría y
conocimientos casi aterradores de los de su madre. El
cabello también era distinto, negro en vez de dorado. Y, no
obstante, a nadie podía habérsele escapado el parentesco
existente entre ellos.
Alvin se sintió demasiado impresionado y se volvió
hacia su guía en busca de apoyo. Pero Gerane había
desaparecido. En esos momentos, Seranis sonrió y Alvin
sintió que se desvanecía su temor.
—¡Bienvenido a Lys! —le dijo—. Yo soy Seranis y éste
es mi hijo Theon que un día me sucederá en mi cargo. Tú
eres el visitante más joven de los que han venido de
Diaspar. Dime cómo descubriste el camino.
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