Page 20 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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—Bueno, al menos hemos de reconocer que piensa
rápidamente. Nos ha ganado por la mano. No podemos
comunicarnos con él mientras no se le ocurra apretar el
botón de conexión de su comunicador personal. A mi edad,
como comprenderás, no voy a lanzarme a buscarlo por ahí.
Se produjo un momento de silencio y, seguidamente,
los dos hombres intercambiaron miradas de expresión
diversa. Después, casi simultáneamente, los dos se echaron
a reír.
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