Page 21 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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2. LA LEYENDA DE COMARRE
Peyton cayó como una piedra durante unos dos
kilómetros antes de pulsar el neutralizador. La velocidad
del aire en su caída, aunque dificultaba su respiración, le
producía una sensación grata. Estaba cayendo a menos de
trescientos kilómetros por hora, pero la impresión de
velocidad se veía aumentada por el aparente crecer hacia
arriba del gran edificio que se hallaba a sólo unos metros
de distancia.
La suave presión del desacelerador fue deteniendo su
caída a unos doscientos cincuenta metros del suelo. Se
dirigió suavemente hasta la línea de aparatos voladores
aparcados al pie de la torre.
Su propio vehículo era un monoplaza, pequeño pero
totalmente automático. Al menos lo había sido cuando lo
construyeron, unos tres siglos antes. Su actual propietario
había hecho en él algunas modificaciones ilegales, de
manera que ninguna otra persona en el mundo podría
volar en él y vivir para contar la hazaña.
Peyton desconectó el cinturón neutralizador —un
instrumento divertido, aun cuando técnicamente pasado
de moda, que seguía ofreciendo posibilidades
interesantes— y se colocó en la cabina de su máquina. Dos
minutos más tarde las torres de la ciudad parecieron
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