Page 205 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Anteriormente se les había llamado los más viejos seres de
la Tierra y, realmente, eran aún más viejas que el Hombre.
El río se ensanchaba; de vez en cuando formaba
pequeños lagos en los cuales había islas diminutas.
Abundaban los insectos, criaturas brillantemente
coloreadas que volaban aparentemente sin objeto de un
lado a otro sobre la superficie del agua. En una ocasión,
pese a las órdenes de Theon, Krif se alejó de ellos para
reunirse con sus alejados parientes. Instantáneamente
desapareció entre una nube de alas que se agitaban
incesantemente y el zumbido furioso de los insectos llegó
hasta ellos. Un momento después la nube de las alas se alzó
y Krif regresó sobre las aguas volando tan rápidamente que
los ojos casi no podían seguirlo. A partir de ese momento
siguió volando siempre muy cerca de Theon y,
aparentemente, no pareció sentir ganas de alejarse de
nuevo en busca de aventuras.
Cerca ya de la caída de la tarde, pudieron ver
ocasionalmente las montañas frente a ellos. El río les había
sido un guía muy fiel hasta entonces, pero parecía como si
sus meandros fueran agotándose, como si también él
estuviera aproximándose al fin de su camino. De todos
modos, debieron aceptar el hecho de que no podrían llegar
a las montañas antes de que se hiciera de noche. Realmente,
antes de la puesta del sol el bosque se había oscurecido
tanto que resultaba imposible seguir adelante. Los grandes
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