Page 208 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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profunda depresión en forma redondeada, como una
especie de campana gigantesca invertida, de casi un
kilómetro de profundidad y kilómetro y medio de
diámetro. Ante ellos, el terreno descendía paulatina,
lentamente, sobre el nivel del valle para volver a alzarse
después en el borde opuesto. Pese a que el sol brillaba con
todas sus fuerzas la totalidad de aquella depresión
abombada parecía casi negra. Los muchachos no podían
adivinar qué clase de material formaba aquel cráter, pero
era tan negro como si las rocas que lo componían jamás
hubieran conocido el sol. Y eso no era todo: bajo sus pies, y
rodeando el cráter en su totalidad, había una banda
metálica, completamente lisa, como de unos treinta metros
de anchura, cubierta con la pátina del tiempo, de
innumerables Eras, pero sin mostrar la más mínima
muestra de erosión.
Cuando sus ojos se acostumbraron a esa escena
extraterrestre, Alvin y Theon se dieron cuenta de que la
negrura de la abertura del cráter no era tan absoluta como
en un principio habían pensado. Aquí y allá, tan furtivas y
breves que sólo podían verlas indirectamente, se producían
ligeras explosiones luminosas que reverberaban en las
paredes del cráter. Se acercaban a los muros para
desvanecerse con la misma rapidez con que habían
surgido, como los reflejos de las estrellas sobre un mar
agitado.
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