Page 207 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Theon se lo quedó mirando, intrigado.

                —No  lo  conozco…  Y  nunca  había  pensado  en  ello

         antes.  Debe  tratarse  de  una  especie  de  instinto,  pero  lo


         cierto es que adondequiera que vayamos en Lys, siempre

         sabemos instintivamente nuestro camino.

                A Alvin eso le pareció difícil de creer y siguió a Theon


         con considerable escepticismo. Pronto llegaron al pie de la

         colina y comenzaron a ascenderla. Sobre ellos había una

         curiosa           plataforma              cuyos          bordes           se       inclinaban

         suavemente.  Tras  un  momento  de  vacilación,  Theon


         comenzó a subir. Alvin le siguió lleno de dudas y, a medida

         que ascendía, iba pensando en un pequeño discurso que le

         hizo después a su amigo. Si la ascensión resultaba inútil,

         Theon sabría, al menos, lo que él pensaba sobre su instinto


         de orientación.

                Cuando se aproximaron a la cumbre, la naturaleza del

         suelo cambió repentinamente. Las ondulaciones y las rocas


         que vieron hasta entonces eran de origen volcánico, piedras

         porosas rodeadas de arenas, y cenizas sucias y grises. De

         repente,  la  superficie  se  convirtió  en  durísimas  placas

         cristalinas, suaves, resbaladizas y traicioneras. El final de la


         plataforma  se  hallaba  frente  a  ellos  abriéndose  sobre  el

         abismo. Theon fue el primero en llegar y unos segundos

         después  Alvin  estaba  a  su  lado  enmudecido  por  la

         sorpresa. Contrariamente a lo que habían esperado no se


         hallaban únicamente al filo de la plataforma sino sobre una




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