Page 201 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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apretó el brazo de su amigo.
—¡Mira! —murmuró.
Lejos, hacia el Sur, brillaba un solitario punto de luz,
bajo, demasiado bajo en el cielo para ser una estrella. Era
una luz blanca, brillante, con ciertas tonalidades de color
violeta. Los dos amigos la observaron. La luz fue ganando
en intensidad hasta que sus ojos no fueron capaces de
soportar el seguir mirándola. Después, la luz hizo
explosión y tuvieron la impresión de que un rayo había
caído al otro extremo del mundo visible. Por unos
momentos las montañas y la gran extensión de terreno que
habían estado contemplando parecieron un aguafuerte de
fuego contra la oscuridad de la noche. Poco después,
aunque les pareció que habían transcurrido siglos, llegó a
sus oídos el eco de una tremenda explosión y en el bosque,
a sus pies, un fuerte viento sacudió inesperadamente las
ramas de los poderosos árboles. De pronto todo pasó, y una
tras otra, las estrellas, eclipsadas por la luminosidad de la
tierra, aparecieron de nuevo en el firmamento.
Por primera vez en su vida Alvin sintió el terror de lo
desconocido, esa maldición del hombre primitivo. Era un
sentimiento tan extraño que durante algún tiempo no pudo
siquiera hallar un nombre para identificar su sensación.
Pero cuando supo lo que había pasado, su terror se
desvaneció y Alvin volvió a ser él mismo.
—¿Qué ha sido eso? —murmuró.
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