Page 210 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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bloques de piedra se amontonaban unos sobre otros como

         los juguetes abandonados de un niño gigantesco. Allí podía

         reconocerse  una  sección  de  muro  macizo;  más  allá,  dos


         obeliscos  cóncavos  señalaban  lo  que  antaño  debió  ser  la

         entrada principal de la fortaleza. Por todas partes crecían

         plantas  y  arbustos  semiagostados  y  algunos  pequeños


         árboles. Incluso el viento parecía guardar silencio.

                Así, Alvin y Theon llegaron a las ruinas de Shalmirane.

         Junto a esos muros, si la leyenda respondía a la verdad,

         fuerzas que podían convertir en cenizas a todo un mundo


         habían  tronado  y  llameado  hasta  que  finalmente  fueron

         derrotadas.  Antaño,  esos  cielos,  ahora  tranquilos  y

         pacíficos,  habían  ardido  con  los  fuegos  escapados  del

         corazón  de  los  soles  y  las  montañas  de  Lys  debieron


         temblar como criaturas vivientes bajo la furia de sus amos.

                Nadie pudo jamás capturar Shalmirane. Pero ahora la

         fortaleza, la antaño inexpugnable fortaleza, había caído por


         fin  capturada  y  destruida  por  los  dedos  pacientes  del

         tiempo,  y  generaciones  infinitas  de  ciegos  gusanos  que

         fueron minando sus entrañas.

                Abrumados  por  la  majestuosidad  de  lo  que


         contemplaban,  los  dos  jóvenes  caminaron  en  silencio  en

         dirección a las ruinas colosales. Llegaron a la sombra de un

         muro  medio  derrumbado  y  penetraron  en  un  cañón

         formado en el lugar donde las grandes montañas roquizas


         debieron agrietarse a impulsos de una fuerza desconocida




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