Page 320 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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16. DOS ENCUENTROS






                ¡Qué increíble, impensable, meditó Rorden, le hubiera

         parecido este encuentro sólo unos cuantos días antes! Aun

         cuando,  desde  un  punto  de  vista  que  podríamos  llamar


         técnico, no se hallaba del todo libre de malentendidos, su

         presencia era tan obviamente esencial que nadie se había

         atrevido a sugerir su exclusión. Los seis visitantes de Lys

         estaban sentados frente al Consejo, flanqueados a ambos


         lados por los miembros opcionales de la reunión, entre los

         que él se contaba.

                No  cabía  la  menor  duda  de  que  Alvin  había  tenido

         razón y el Consejo se iba dando cuenta, lentamente, de la


         desagradable verdad. Los delegados de Lys podían pensar

         al  menos  dos  veces  más  rápidamente  que  los  más  finos

         cerebros de Diaspar. Y ésta no era la única ventaja, sino que


         mostraban              también            un        extraordinario                grado          de

         coordinación,  que  Rorden  creyó  se  debía  a  sus  poderes

         telepáticos. Se preguntó si estarían leyendo lo que pasaba

         por  las  mentes  de  los  Consejeros  de  Diaspar,  pero  se


         convenció de que no romperían la promesa solemne de no

         hacerlo, sin la cual esa reunión hubiera sido imposible.

                Rorden no pensó que se hubiera adelantado mucho y,

         en realidad, estaba convencido de que no había mucho que


         conseguir.  Alvin  se  había  marchado  al  espacio  y  nada




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