Page 315 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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las  divisiones  entre  la  tierra  y  el  agua  eran  demasiado

         regulares. Los continentes del planeta no estaban como la

         naturaleza  los  había  colocado,  sino  que  habían  sido


         modificados de manera artificial. De todos modos ésa era

         una tarea  ridículamente pequeña  y sin importancia  para

         una inteligencia capaz de crear estos soles y planetas.


                —Pero  eso  no  son  océanos  —exclamó  de  repente

         Theon—. Mira, ahora puedes verlo.

                Pero no fue hasta que el planeta estuvo un poco más

         cerca cuando Alvin se dio cuenta de lo que quería decir su


         amigo.  Vio  entonces  las  finas  líneas  a  lo  largo  de  los

         continentes, bien dentro de lo que había creído que eran los

         límites del mar. La visión le dejó lleno de dudas repentinas,

         pues sabía perfectamente el significado de esas líneas. Ya


         las  había  visto  con  anterioridad  en  el  desierto  que  se

         extendía frente a Diaspar y le decían que su viaje había sido

         en vano.


                —Este  planeta  está  tan  seco  como  la  Tierra  —dijo

         sombríamente—. El agua ha desaparecido. Esas marcas son

         los lechos salinos del mar ya evaporado.

                —No  hubieran  dejado  que  eso  ocurriera  —replicó


         Theon—. Así que la única conclusión posible es que hemos

         llegado demasiado tarde.

                Su desencanto era tan grande que Alvin no se atrevió a

         seguir hablando y se concentró en la contemplación de ese


         mundo que tenía delante. Con impresionante lentitud, el




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