Page 1033 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cara, sintiendo el choque de huesos, y a los


                  pocos  segundos  me  soltó;  y  los  cuatro


                  huyeron.


                  Me incliné y recogí a Weena del suelo —la


                  pobre  criatura  era  tan  ligera  como  una


                  muñeca— y mi corazón casi se rompe al ver


                  su  estado.  El  vestido  estaba  roto  y



                  manchado, la cara y el pelo dorado estaban


                  cubiertos por cenizas y humo, y pensé que


                  había  sufrido  una  quemadura  en  una


                  mejilla.  Noté  también  los  alfilerazos  de


                  dientes  de  Morlock  en  la  carne  suave  del


                  cuello y en los antebrazos.


                  Estaba inconsciente y no sabía si respiraba;



                  pensé que incluso podía estar muerta.


                  Con  Weena  en  los  brazos,  corrí  por  el


                  bosque.


                  En la oscuridad llena de humo no podía ver;


                  había un incendio que ofrecía un resplandor


                  rojo y amarillo, pero convertía el bosque en


                  un  lugar  de  sombras  cambiantes  que


                  engañaban al ojo. Varias veces choqué con


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