Page 1034 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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los  árboles,  o  tropecé  en  algún  relieve  del


                  terreno; y me temo que Weena sufrió varios


                  golpes en el proceso.


                  Estábamos  en  medio  de  una  corriente  de


                  Morlocks,  que  huían  del  fuego  con  tanto


                  vigor  como  yo.  Sus  espaldas  peludas


                  brillaban  rojas  bajo  las  llamas,  y  sus  ojos



                  eran  discos  de  claro  sufrimiento.  Corrían


                  por el bosque, chocando con los árboles y


                  golpeándose  los  unos  a  los  otros  con  sus


                  pequeños  puños;  o  se  arrastraban  por  el


                  suelo,  gimiendo,  buscando  alivio  ilusorio


                  del  calor  y  la  luz.  Cuando  chocaban


                  conmigo,  les  golpeaba  y  les  daba  patadas



                  para mantenerlos alejados; pero estaba claro


                  que,  al  estar  ciegos,  no  eran  una  gran


                  amenaza  para  mí  y  después  de  un  rato


                  descubrí  que  era  muy  fácil  mantenerlos


                  lejos.


                  Ahora  que  me  había  acostumbrado  a  la


                  dignidad  tranquila  de  Nebogipfel,  la


                  naturaleza  bestial  de  esos  Morlocks


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