Page 110 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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rotundamente a contestar más preguntas hasta que
me mostrase aquel mundo Esfera.
—Mire —le dije—, ¿no cree que es un poco injusto?
Después de todo, he viajado seiscientos mil años para
ver su mundo. ¡Y hasta el momento sólo he visto una
colina de noche en Richmond —señalé con la mano
toda la oscuridad que me rodeaba—, esto y sus
interminables preguntas!
—Véalo de esta forma, Nebogipfel. Sé que quiere que
le cuente todo lo relativo a mi viaje en el tiempo, y lo
que vi de la Historia hasta su presente. ¿Cómo puedo
hacer un relato así si no conozco la conclusión?, y
menos aún de aquella otra historia que presencié.
Ahí dejé mi alegato, esperando haberle convencido.
Se llevó la mano a la cara; ajustó con los dedos
pálidos la posición de las gafas, como un caballero
que se ajustase los quevedos.
—Debo consultarlo —dijo finalmente—. Volveremos
a hablar.
Y se fue. Le vi alejarse, pisando silencioso con sus pies
desnudos sobre el suelo estrellado.
Después de haber dormido, Nebogipfel volvió.
Levantó la mano y me llamó; fue un gesto rígido y
poco natural, como si lo hubiese aprendido
recientemente.
—Venga conmigo —me dijo.
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