Page 112 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Giré la cabeza. No lo veía todo azul, a pesar de la
coloración de las gafas. El cono de luz parecía tan
brillante como siempre, y la imagen de Nebogipfel
parecía tan clara como antes.
—Parece que no funcionan —le dije.
Como respuesta, Nebogipfel agachó la cabeza.
Yo le seguí, y me falló el paso. Bajo mis pies, y a través
del suave suelo, las estrellas resplandecían. Su luz ya
no quedaba enmascarada por el brillo del suelo, o por
la pobre adaptación de mis ojos a la oscuridad;
¡parecía como si flotase sobre una noche estrellada en
alguna montaña de Gales o Escocia! Como pueden
suponer, sentí un agudo ataque de vértigo.
Detecté algo de impaciencia en Nebogipfel, parecía
ansioso por seguir. Continuamos caminando en
silencio.
Me pareció que en unos pocos pasos, Nebogipfel
reducía su marcha, y vi, gracias a las gafas, que había
una pared a unos pocos pies de nosotros. Me acerqué
y toque la superficie negra como el carbón, pero tenía
la misma textura y suavidad que el suelo. No podía
entender cómo habíamos llegado tan pronto hasta los
límites de la cámara. Me pregunté si habíamos
caminado sobre algún tipo de pavimento móvil que
hubiese ayudado nuestros pasos; pero Nebogipfel no
ofreció ninguna información.
—Dígame qué es este lugar, antes de dejarlo —dije.
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