Page 126 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 126
meditaba —ni siquiera observaba adecuadamente—
sobre la «gravedad» que, a falta de algo tan
conveniente como un planeta, lo mantenía pegado a
la superficie de la Esfera? Me pregunté qué otras
maravillas estaba ignorando, simplemente por el
hecho de que no se me ocurría preguntar. Y para
Nebogipfel, tales maravillas no eran, sin embargo,
más que hechos del mundo, no más extraños que una
puesta de Sol o las alas de una mariposa.
Le sonsaqué a Nebogipfel detalles sobre la forma de
vida de los Morlocks. Fue difícil, ya que ni siquiera
sabía qué preguntar. Puede parecer raro, pero ¿cómo
podía preguntar, por ejemplo, sobre las máquinas
que formaban el Suelo? Dudaba que mi lengua
tuviese los conceptos adecuados para plantear la
pregunta, de la misma forma que un hombre de
Neandertal no dispondría de las herramientas
lingüísticas para preguntar por el funcionamiento de
un reloj. Y en lo que se refiere a las disposiciones
sociales y de otro tipo que, de forma invisible,
guiaban la vida de los millones de Morlocks de
aquella inmensa cámara, me eran tan desconocidas
como los movimientos sociales, los cables del
teléfono y el telégrafo, las compañías de mensajeros
y demás para un miembro de una tribu de África
Central que llegase a Londres. ¡Incluso su sistema de
alcantarillado me era un misterio!
126

