Page 233 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Y, por supuesto, no tenemos la obligación


                  de  vernos  desde  los  ángulos  más


                  desfavorables: desde la parte de atrás de la


                  cabeza, o con nuestra gran nariz en todo su


                  esplendoroso perfil.


                  Bien, allí tenía un reflejo que no estaba bajo


                  mi  control,  y  era  una  experiencia



                  inquietante.


                  Tenía mi altura, por supuesto: es más, me


                  sorprendí  al  darme  cuenta,  yo  había


                  encogido un poco en los dieciocho años que


                  habían pasado. Su frente era extraña: muy


                  ancha, como muchos me habían dicho, sin


                  piedad, a lo largo de mi vida, y llena de un



                  pelo  corto  marrón  como  de  ratón,  que


                  todavía              no         había            desaparecido                    ni


                  encanecido. Los ojos eran de un gris claro, la


                  nariz recta, la mandíbula firme; pero nunca


                  había sido un tipo atractivo: era pálido por


                  naturaleza,                y       esa         palidez             se        veía


                  incrementada por la largas horas que había


                  pasado,  desde  los  años  de  escolar,  en


                                                                                                   233
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