Page 236 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Es jueves, de hecho. O lo era, ahora
estamos en las primeras horas del viernes.
¿Qué pasa? ¿Y por qué no lo sabía? ¿Quién
es usted, señor?
—Le diré quién soy —dije—. Y —señalé al
Morlock, y los ojos de nuestro anfitrión se
abrieron— quién es ése. Y la razón de que
no esté seguro ni del día ni de la hora. Pero
primero, ¿podemos entrar? Me agradaría un
poco de su brandy.
Se quedó parado durante medio minuto, la
mecha de la vela ardiendo en su lago de
cera; y, lejano, oí el murmullo del Támesis al
pasar lánguido bajo el puente de Richmond.
Finalmente, dijo:
—Debería echarles a la calle, pero...
—Lo sé —dije amablemente.
Miré a mi joven persona con indulgencia;
nunca había tenido miedo de las
especulaciones arriesgadas, ¡y no podía ni
imaginar qué hipótesis alocadas se estaban
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