Page 344 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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como las piernas de una multitud de
gigantes.
El tren se movía, más allá de Hammersmith
y Fulham, hacia el interior de la Bóveda. A
medida que mis ojos se acostumbraban a la
penumbra, comencé a ver que las luces
delineaban la imagen de un Londres que
todavía podía reconocer:
—Ahí está Kensington High Street, tras la
valla. ¿Y eso es Holland Park? —Y así.
Pero a pesar de los lugares reconocibles y los
nombres de calles familiares, aquél era un
nuevo Londres: un Londres de noche per‐
petua, una ciudad que nunca podría
disfrutar del brillo del cielo de junio. Pero
un Londres que había aceptado todo
aquello como el precio de la supervivencia,
me había dicho Filby; las bombas y los
torpedos caían rodando por aquel techo
masivo, o estallaban inocuos en el aire,
dejando sin daño al Great Wen de Cobbet
que está debajo.
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