Page 347 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Una vez más, pensé, mis viajes me habían
llevado a un mundo de irremediable
oscuridad, a un mundo del que un Morlock
podría disfrutar. Pero los que habían
construido aquel gran edificio no eran
Morlocks; pertenecían a mi propia especie,
¡acobardados por la guerra hasta el punto
de renunciar a la luz, que era su derecho de
nacimiento! Caí en una profunda depresión,
un estado de ánimo que permanecería
conmigo durante casi toda mi estancia en
1938.
Aquí y allá vi pruebas más directas del
horror de la guerra. En Kensington High
Street vi a un tipo que caminaba por la
carretera ayudado por una mujer delgada
que iba a su lado. Sus labios eran delgados
y estirados, y tenía los ojos como cuentas en
agujeros hundidos. La piel del rostro la tenía
llena de marcas púrpuras y blancas sobre un
fondo gris.
Filby aspiró al señalarlo.
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