Page 346 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cabezas gachas, hombros caídos, rostros
sombríos y marcados; me parecía que había
algo de obstinación en la forma en que la
gente seguía con sus vidas, pero no creía
que hubiese —y no me sorprendía— dema‐
siada alegría.
Me sorprendió que no pudiese ver niños en
ninguna parte. Bond me dijo que las
escuelas eran subterráneas, para ofrecer
mayor protección contra un posible
bombardeo, mientras los padres trabajaban
en las fábricas de munición, o en los
enormes aeródromos que habían surgido
alrededor de Londres, en Balham, Hackney
y Wembley. Bien, quizás así fuese más
seguro, pero la ciudad era un espectáculo
miserable sin las risas de los niños jugando,
como incluso un soltero satisfecho como yo
estaba dispuesto a admitir. ¿Y qué
preparación para la vida estarían recibiendo
aquellos pobres chiquillos subterráneos?
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