Page 349 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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escombros que nadie había tenido la
decisión y la energía de retirar.
La Bóveda alcanzaba su altura máxima a
unos doscientos pies directamente por
encima de Westminster, en el corazón de
Londres; al acercarnos al centro de la
ciudad, vi rayos de luz brillante que surgían
de las calles centrales y que iluminaban el
techo universal. Por todas partes, saliendo
de las calles de Londres y desde inmensas
bases en el río, estaban las columnas:
desbastadas, apretadas, con bases amplias y
reforzadas. Diez mil Atlas de cemento para
sostener el techo, columnas que habían
convenido a Londres en una inmensa
mezquita.
¡Me pregunté si la cuenca de creta y arcilla
sobre la que se sostenía Londres podría
soportar aquel peso colosal! ¿Qué pasaba si
todo se hundía en el lodo, llevándose
consigo su preciada carga de millones de
vidas? Recordé con algo de melancolía la
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