Page 351 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 351

casi  no  quedaban  lujos  en  aquella  larga  y


                  amarga guerra.


                  El tren se detuvo.


                  —Hemos llegado —dijo Bond—. Esto es la


                  Puerta de Canning: a sólo unos minutos del


                  Imperial College.


                  El  soldado  Oldfield  abrió  la  puerta  del



                  vagón. Hizo un «pop», como si la presión de


                  la Bóveda fuese mayor. El ruido nos inundó.


                  Vi  más  soldados,  vestidos  con  ropa  de


                  batalla de infantería, que nos esperaban en


                  la plataforma.


                  De esa forma, con la máscara antigás en la


                  mano, entré en la Bóveda de Londres.



                  ¡El ruido era increíble! Ésa fue mi primera


                  impresión. Era como estar en una inmensa


                  cripta  que  compartía  con  millones.  Un


                  alboroto  de  voces,  los  chirridos  de  las


                  ruedas del tren y el zumbido de los tranvías:


                  todo  parecía  resonar  bajo  aquel  inmenso


                  techo  y  caía  sobre  mí.  Hacía  muchísimo


                  calor,  más  que  en  el  Raglan.  Percibía


                                                                                                   351
   346   347   348   349   350   351   352   353   354   355   356