Page 450 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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del mundo a la imposición de un Plan
infalible por partes de esos aliados
tecnócratas!
Busqué los ojos de Moses, y reconocí la rabia
justiciera, una furia producida por la
estupidez de la humanidad, que había dado
forma a mi alma juvenil. Siempre he
desconfiado del progreso, deseable o no, de
la civilización, porque me parecía un
edificio inestable que un día se derrumbaría
sobre las cabezas de sus estúpidos
arquitectos; ¡y ese estado moderno parecía
la mayor tontería que había oído en mucho
tiempo, si exceptuamos la guerra misma!
Era como si pudiese ver los pensamientos
de Moses en sus ojos grises; sus temores
habían desaparecido y se había convertido
en una versión más joven y decidida de mí
mismo, y nunca me había sentido tan cerca
de él desde que nos habíamos conocido.
—Bien, entonces —dije— la cosa está clara.
No creo que ninguno de nosotros
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