Page 455 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Lo sé. Debemos llegar al Imperial College.
Vamos. ¡Usa tus hombros! Nebogipfel,
ayúdenos si puede.
Nos metimos de lleno en la calle atestada.
Tuvimos que ir hacia el este, contra el flujo
de la multitud. Nebogipfel, obviamente
deslumbrado por la luz del día, fue casi
derribado por un hombre de cara redonda,
vestido elegantemente y con charreteras,
que lanzó los puños contra el Morlock.
Después de eso, Moses y yo llevamos al
Morlock entre los dos, cada uno con una
mano convertida en un puño. Choqué con
un ciclista y casi lo tiré del vehículo; me
gritó incoherencias, y me lanzó un golpe
que esquivé; luego se perdió tambaleándose
entre la multitud con la corbata sobre el
hombro. Una gorda arrastraba de espaldas
una alfombra enrollada; su falda se le había
subido más allá de las rodillas y tenía las
pantorrillas llenas de polvo. Cada pocos
pasos, algún otro refugiado se subía a la
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