Page 495 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Pero pronto comprendí que la luz era
demasiado estable y neutral para eso.
Comprendí que ya habíamos avanzado
mucho más allá del laboratorio bélico.
El brillo era, por supuesto, luz diurna,
convertida en monótona y aburrida por la
superposición, demasiado rápida para
seguirla con el ojo humano, de días y
noches. Habíamos caído ciertamente en el
tiempo. El coche —aunque tosco y poco
equilibrado— operaba correctamente. No
sabía si caíamos al pasado o al futuro, pero
el coche ya nos había llevado a un periodo
más allá de la existencia de la Bóveda de
Londres.
Me apoyé con las manos e intenté
levantarme, pero tenía sangre —mía o del
Morlock— en las palmas y resbalé. Volví a
chocar con el suelo duro, y me golpeé de
nuevo la cabeza con el banco.
Caí en una profunda fatiga. El dolor de mis
actividades durante el bombardeo,
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