Page 494 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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CAYENDO EN EL TIEMPO
El coche del tiempo se balanceaba.
Intenté subirme al asiento, pero me caí al
suelo y me golpeé cabeza y hombros contra
uno de los bancos de madera. La mano me
dolía por el mordisco del Morlock.
Una luz blanca llenó la cabina, echándose
sobre nosotros en una explosión silenciosa.
Oí gritar al Morlock. Mi visión era borrosa,
dificultada por los pelos ensangrentados de
mis mejillas y cejas. Por la puerta trasera y
los ventanucos un brillo pálido y uniforme
penetró en la cabina; al principio parpadeé,
pero pronto se estabilizó en un brillo
grisáceo. Me pregunté si había habido una
nueva catástrofe: quizás el taller hubiese
sido arrasado por las llamas...
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