Page 569 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Nebogipfel tocó los fragmentos con los
dedos.
—Bien —dijo—, bien, tendrá que ser
suficiente.
Y se sentó en la arena para buscar a ciegas
trozos de tela y lianas, y comenzó una vez
más la paciente construcción de un vehículo
del tiempo.
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CORAZÓN Y CUERPO
Nunca pudimos recuperar las gafas de
Nebogipfel después de la tormenta, y
resultó ser un gran handicap para él. Pero
no se quejó. Como antes, se restringió a la
sombra durante el día, y si se veía obligado
a salir a la luz del atardecer o de la mañana,
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