Page 568 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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destrozada y trozos de cáscara—todo medio
enterrado en la arena. En medio había un
bebé de Diatryma, picando con torpeza los
escombros.
—¡Eh! —grité y corrí golpeándome la
cabeza con las manos. La bestia huyó
agitando la carne amarilla de las patas.
Busqué por entre los restos. Habíamos
perdido la mayoría de nuestras posesiones,
arrastradas por la lluvia. El refugio había
sido algo mediocre y lo poco que teníamos
eran fragmentos improvisados, pero había
sido nuestro hogar y me sentí violado.
—¿Qué hay del aparato? —me preguntó
Nebogipfel, girando su cara vendada de un
lado a otro—. El coche del tiempo, ¿qué hay
de él?
Después de excavar un poco, encontré
algunos pocos soportes, tubos y placas,
trozos de metal ahora incluso más doblados
y destrozados que antes; pero la mayor
parte del coche había acabado en el mar.
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