Page 690 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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costa. Hilary lo contemplaba con ojo liberal;
su única regla era que —por ahora— toda
vivienda debía ser visible desde otra, y que
ninguna podía estar a más de una milla del
salón. Los colonos aceptaron las normas.
La sabiduría de Hilary en la cuestión de los
matrimonios —y mi estupidez— se hizo
pronto evidente, porque un día vi a
Stubbins pasear por la playa del brazo de
dos mujeres. Los saludé con alegría, ¡pero
no fue hasta que pasaron cuando me di
cuenta de que no sabía cuál de la dos era la
«mujer» de Stubbins!
Me enfrenté a Hilary y ella claramente se
divertía.
—Pero —protesté—, vi a Stubbins con Sarah
en el baile del granero, pero cuando llamé a
su puerta la semana pasada, había otra
chica...
Se rió de mí y puso sus manos llenas de
cicatrices sobre mis brazos.
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