Page 756 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cerca, quizá fuese el reflejo del Sol en un
lago lunar.
Una parte de mi cerebro me obligó a
preguntar por el origen de la luz plateada,
porque ahora se reflejaba en la escarcha que
se acumulaba en la estructura del coche del
tiempo. Si la Luna seguía siendo verde, no
podía ser la fuente de ese brillo élfico. ¿Qué
entonces?
Con mis últimas fuerzas giré la cabeza. Y
allí, en el cielo sin estrellas por encima de mi
cabeza, había un disco brillante; una gasa ti‐
tilante, como tejida con telas de araña, de
una docena de veces el tamaño de la Luna
llena.
Y, tras el coche del tiempo, aguardando
pacientemente en la planicie de hielo...
No podía verlo bien; me pregunté si no me
estarían fallando los ojos. Era una forma
piramidal, de la altura de un hombre, pero
las líneas eran difusas, como si estuviesen
eternamente en movimiento.
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