Page 761 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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compuesto de granos al girarlo, tendrán una
idea del efecto. Vi, en el límite de la visión,
que los bordes difusos de la base de la
máquina se movían sobre mi pecho y
estómago. Entonces sentí una serie de
picaduras —pequeños zarpazos— en el pe‐
cho y la barriga.
¡La sensibilidad había vuelto! Y con la
rapidez de un disparo de rifle. Sentí unos
arañazos débiles contra la piel del pecho,
como si cortasen tela y la doblasen. Los
pinchazos se hicieron más profundos; era
como si pequeños palpos de insecto llegasen
hasta el interior de la piel, infestándome.
Sentí dolor, un millón de pequeños pincha‐
zos de aguja penetrando en mi interior.
Nada de muerte. ¡Vaya con la
incorporeidad! Y al comprender que seguía
existiendo, volvió el miedo,
instantáneamente, ¡y en un torrente brutal
de productos químicos que corrían agitados
por mi interior!
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